Hace algunos años, ante una convocatoria internacional, presentamos un proyecto al que llamamos “Lo esencial y lo invisible”. El juego de palabras con la famosa frase de “El Principito”, pasó a ser una especie de subtítulo de MANZANAS SOLIDARIAS. Poco tiempo después León Gieco dio a conocer su canción “El ángel de la bicicleta”, que los chicos Playa Norte adoptaron como nombre virtual de la placita que las autoridades municipales nunca les dieron, en Riobamba al 8500, casi enfrente de nuestra sede anterior. El estribillo de la canción de Gieco, basado en las últimas palabras de Pocho Lepratti: “¡Bajen las armas, que aquí sólo hay pibes comiendo!”, nos sugirió qué escribir en un pasacalle para la primer edición de “Hay fiesta en el Barrio”: AQUÍ SÓLO HAY CHICOS JUGANDO. En el momento de encargarle a un artesano amigo de nuestra asociación la placa que colocamos en la puerta de la nueva sede, completamos la frase como puede verse en esta foto.
Pero, además de brindarles a estos chicos herramientas y estímulos para que sigan jugando, creando y aprendiendo, deseamos que lo sigan haciendo en el mismo barrio en que crecieron y donde sus familias encontraron alguna condición favorable para sobrevivir. Por eso Manzanas Solidarias los apoya en sus reclamos y se opone a que sean erradicados y “reubicados” lejos. Bregamos porque se urbanice la misma zona donde viven, realizando un plan de viviendas dignas, junto al desarrollo de emprendimientos laborales.
Para muchas personas y autoridades, sin embargo, estos derechos entran evidentemente en colisión con sus intereses, primando proyectos urbanísticos elitistas y negocios inmobiliarios.
Somos un grupo de personas, concientes de que su accionar hace visible ante la sociedad santafesina las consecuencias de la injusta distribución de la riqueza, generando debates y contradicciones. Lo hacemos guiados, entre otras cosas, por la convicción de que son muchas las “armas” que hay que bajar para evitar tanta inequidad e injusticia.